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Si me detuviera a pensar que me hace regresar a
un lugar, probablemente sería difícil responder, cuando necesito
un producto o servicio siempre encuentro múltiples alternativas,
con buen costo, atención y seguimiento. La mayoría de ellas
incluso las recibo en mi correo, me las recomiendan por el Face
o un buen tweet me da una excelente idea, solo ingreso al
ciberespacio desde mi celular y tengo todo a disposición de
todos los colores y sabores.
No pretendo impresionar ya que tener acceso a la
información hoy en día es casi cotidiano, lo que quiero acotar
es que verdaderamente lograr impresionar a un cliente es cada
día más difícil, tener la pista de lo que genera una experiencia
satisfactoria comienza a ser imperceptible. Ya no es suficiente
seducir al cliente, no basta con ofrecer el mejor precio,
tampoco la mejor calidad, incluso es frecuente que un cliente
exprese satisfacción de su proveedor anterior.
Somos difíciles de sorprender, hoy en día
compramos sentimientos, por lo que la meta del mercado es
convertirnos en fans, que representemos a la marca y
adoctrinemos con ella.
Chao amigos, conversamos un poco más adelante…
Avis.
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